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viernes, 14 de noviembre de 2014

Pastas de té



Esta semana toca una receta tradicional, nada complicada y que siempre siempre gusta: las archiconocidas pastas de té! A quién no le gusta acompañar un buen café o té con unas ricas y sabrosas galletas? Mmmm a mi su sabor me encanta y me resultan hasta adictivas, no me puedo comer sólo una... Y aunque tienen origen ingles hoy en día las encontramos por cualquier sitio.

El proceso es muy sencillo, y ya veréis que os van a encantar. Además le vamos a dar un toque de cardamomo y así damos un acento diferente a lo que viene a ser la tradicional galleta de vainilla. Vamos a por los ingredientes y empezamos, ¡manos a la obra!

Necesitaremos,

225 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
225 gr de azúcar blanco
1 huevo
2 1/2 cdtas de extracto de vainilla
1/2 cdta de cardamomo molido
1/2 cdta de sal
310 gr de harina, previamente tamizada


Precalentamos el horno a 170º

Mezclamos la mantequilla junto con el azúcar en el recipiente de la batidora, y lo batimos a velocidad media hasta que estén totalmente integrados.

A continuación batimos un huevo junto con el extracto de vainilla, el cardamomo y la sal y lo incorporamos en la mezcla anterior.

Añadimos la harina y mezclamos bien.

Llegados a este punto podéis utilizar una pistola de repostería o una manga pastelera con boquilla estrellada. Introducimos la masa y presionamos formando las galletas con la forma deseada. Recordad que debéis disponer las galletas separadas, a unos 2cm de distancia entre cada una para evitar que al hornearse se junten.

Horneamos hasta que veamos que se doran ligeramente por los bordes. Cada horno es un mundo, yo tarde unos 6 minutos en tenerlas listas.


Una vez horneadas las retiramos y las disponemos sobre una rejilla para que se enfríen.
Ahora podemos incluir mermelada, bañarlas en chocolate... Podéis decorarlas como más os guste. Yo en este caso puse una variedad de mermeladas que tenía por casa (kiwi, limón y pétalos de rosa, fresa) y chocolate.

Un consejito muy importante es guardar las galletas en una caja metálica porque tienden a humedecerse con facilidad y entonces pierden ese crujiente característico y delicioso.

Bueno veis que no tienen mucha complicación, ¿no? Pues venga no hay excusas que valgan, ahora que ha empezado por fin el frío y apetece menos salir de casa, todos a la cocina a encender el horno y a inundar la casa de un olor de vainilla increíblemente irresistible!

Espero que disfrutéis con la receta, un beso gigante a todos.
Espero vuestros comentarios!
Marta